En una Catedral colmada de fieles, el obispo Adolfo Ramón Canecín presidió la celebración del Domingo de Pascua, enfatizando en su homilía la posibilidad de un nuevo comienzo y la fuerza transformadora de la Resurrección.
El obispo Adolfo Ramón Canecín presidió la misa vespertina del Domingo de Pascua en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario, en la ciudad de Goya. La celebración se desarrolló ante un templo colmado de fieles que participaron de la conmemoración de la Resurrección de Cristo.
Durante su homilía, el prelado puso el eje en el mensaje central de la Pascua y afirmó: “Es posible empezar de nuevo”. En ese sentido, sostuvo que la Resurrección es “la gran buena noticia” que transformó la historia de la humanidad y que puede cambiar la vida de cada persona.
Canecín invitó a los presentes a abrir el corazón a Dios, citando la carta a los Efesios y destacando que el Señor “es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar”. Además, remarcó que la fe es un proceso y un camino, recordando el ejemplo del apóstol Pedro en su crecimiento como testigo de Cristo.
En otro tramo de su mensaje, expresó que “nosotros somos testigos”, al tiempo que alentó a anunciar con alegría el mensaje cristiano. También planteó la necesidad de construir una Iglesia y una sociedad renovadas: “Es posible soñar una Iglesia, como Cristo soñó al fundar”.
Finalmente, reafirmó que la Resurrección es el eje de la fe cristiana, citando a San Pablo: “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe”. Y concluyó diciendo que “cuando permitimos que Dios actúe, nuestra vida se convierte en un espacio donde su poder y su gloria se manifiestan”.

