La aparición de mensajes intimidatorios en pupitres de la Escuela Técnica de Goya alteró la normalidad del establecimiento. Las autoridades descartaron un riesgo real y atribuyen el hecho a una posible transgresión estudiantil.
La tranquilidad habitual de la Escuela Técnica de Goya se vio interrumpida tras el hallazgo de mensajes anónimos grabados en el mobiliario de las aulas. Las inscripciones, que contenían amenazas explícitas, generaron inquietud entre alumnos, docentes y familias, lo que motivó una rápida intervención institucional.
El descubrimiento de estas advertencias en al menos dos pupitres distintos generó incertidumbre inicial por la agresividad del lenguaje empleado. Sin embargo, tras analizar las características del incidente, la conducción del establecimiento emitió un comunicado para llevar certidumbre a la comunidad.
Lejos de ignorar el acontecimiento, las autoridades escolares actuaron de manera inmediata. Tras evaluar el contexto, concluyeron de manera categórica que no existen elementos para sostener la hipótesis de un riesgo verídico.
La principal línea de investigación apunta a una transgresión estudiantil, presuntamente orquestada con el propósito de entorpecer el cronograma académico. No obstante, la contundencia de la advertencia motivó la apertura de una pesquisa interna exhaustiva para identificar a los autores de las pintadas, quienes deberán responder por sus actos.

