Adriana Rojas, artesana correntina, impulsa la iniciativa ‘Leoncitos que abrazan’ para entregar muñecos de amigurumi a pacientes pediátricos. La convocatoria está abierta a quienes sepan tejer o donar materiales.
La artesana correntina Adriana Rojas impulsa la campaña solidaria «Leoncitos que abrazan», que busca reunir 150 leones de lana confeccionados a mano mediante la técnica de amigurumi para entregarlos a los niños internados en el hospital pediátrico Juan Pablo II, en Corrientes.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Rojas explicó que la elección del león se debe a que «representa fuerza, valentía, y todos ellos lo son», en referencia a los niños que reciben tratamiento en el hospital. La artesana señaló que el amigurumi funciona como un símbolo de compañía durante la internación.
La convocatoria está abierta a cualquier persona interesada en colaborar, tenga o no experiencia previa con el crochet. Quienes ya sepan tejer pueden confeccionar el leoncito desde su casa, mientras que otra opción es donar materiales para quienes tienen el oficio pero no los insumos. En el local Como Ovillo al Dedo se consigue un kit con todo lo necesario para armar el muñeco, a un valor de 3.500 pesos.
Rojas comparte el patrón del amigurumi y suma a cada participante a un grupo de WhatsApp donde circulan videos con el paso a paso de la confección. La meta propuesta es llegar a los 150 leoncitos, aunque la organizadora remarcó que el número es una referencia y que busca que la cadena de solidaridad continúe creciendo. «Queremos que más personas se sigan sumando a esta campaña», señaló.
Para conocer más sobre la propuesta, contactar a Rojas o anotarse en los cursos que dicta para aprender la técnica del amigurumi, los interesados pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram, @adrycrochet24.
La primera experiencia solidaria: los monitos que abrieron el camino
En mayo de este año, Rojas ya había logrado reunir 115 monitos tejidos a crochet, que fueron entregados a los niños internados en el hospital pediátrico de Corrientes. Aquella primera experiencia nació de un recuerdo personal: una sobrina que había atravesado una internación y la necesidad de acompañar a los chicos en esos momentos con un muñeco de apego. Meses después, la viralización del llamado «monito Punch» le dio a Adriana la oportunidad de transformar esa idea en un proyecto concreto.
El patrón, de entre 20 y 24 centímetros, se difundió a través de las redes sociales y sumó voluntarias de distintos puntos del país, incluidas donaciones de lana desde Misiones y Resistencia. El local Como Ovillo al Dedo acompañó desde el inicio, cediendo su espacio para grabar videos de difusión. La entrega se realizó el 5 de mayo, con autorización de las autoridades del hospital, y alcanzó las salas 1 y 2, Oncología y el hospital de día. A los chicos en aislamiento, los muñecos les llegaron a través de sus padres.
Esa primera experiencia dejó una enseñanza que Adriana decidió repetir en «Leoncitos que abrazan»: cada muñeco se entrega sin nombre propio, para que sea el niño quien decida cómo llamarlo.

