El director mexicano Alejandro González Iñárritu estrena este jueves Digger, un proyecto que surgió durante el rodaje de El renacido en Tierra del Fuego y que contó con la colaboración de Tom Cruise. En una entrevista con LA NACION, el cineasta detalló el proceso creativo de nueve años, las cinco reescrituras del guion y los desafíos técnicos de la producción.
CIUDAD DE MÉXICO – Alejandro González Iñárritu estrena este jueves Digger, una película que combina sátira, absurdo y tragedia, protagonizada por Tom Cruise. El proyecto surgió durante el rodaje de El renacido en Tierra del Fuego, cuando el director observó los efectos del cambio climático en la región. La idea tomó nueve años de desarrollo, cinco reescrituras de guion, consultorías científicas y viajes al Ártico y a la Antártida.
El filme fue rodado en VistaVision, un formato de cine panorámico de alta resolución que, según Iñárritu, permite que la imagen se asemeje a un cuadro con distintos planos. Para ello, se desarrollaron nuevos lentes Leica específicamente para la producción. La fotografía estuvo a cargo de Emmanuel “Chivo” Lubezki.
En Digger, Tom Cruise interpreta a un magnate petrolero que debe enfrentar las consecuencias de su ambición e intenta salvar a la humanidad de un desastre que él mismo provocó. La trama aborda las contradicciones de gobernantes, empresarios y una sociedad que demanda energía y tecnología mientras se preocupa por el cambio climático.
Durante la presentación en México, Iñárritu declaró: “Es una película profunda, es muy absurda, es muy simpática, es muy urgente, es muy humana”. En la entrevista, explicó que el mayor desafío fue encontrar la forma de contar una historia sobre cómo se controlan las narrativas. “El personaje de Digger es el maestro del storytelling”, afirmó.
Consultado sobre si la película es explícitamente política, el director sostuvo: “Más que lo político, a mí me interesa observar la naturaleza humana, cómo nosotros, que nos consideramos seres racionales, somos seres absolutamente emocionales”. Agregó que la historia aborda el poder, la ambición y la responsabilidad, temas que consideró universales.
Sobre la elección de Tom Cruise, Iñárritu explicó que necesitaba un colaborador con la capacidad de transitar géneros como acción, farsa y drama. “Vi que era la persona que tenía la posibilidad de mezclar todo eso de una forma muy compleja y no estuve equivocado. De hecho, rebasó mis expectativas”, señaló. Además, destacó la “generosidad” y “curiosidad” del actor durante el rodaje.
El guionista argentino Nicolás Giacobone, con quien Iñárritu trabajó en Biutiful y Birdman, participó en la última etapa del guion. El director lo describió como “un hermano” y “un gran escritor”.
La jornada promocional en Ciudad de México incluyó un evento en Toreo Parque Central Mall, donde Cruise e Iñárritu firmaron autógrafos y dialogaron con los medios, y una conferencia de prensa.
Iñárritu mencionó que la idea de la película comenzó a gestarse cuando, durante el rodaje de El renacido, notó que un solo grado de temperatura definía la presencia de hielo o nieve en las locaciones. “Ahí comencé a trabajar la idea con Sabina Berman y vimos lo que estaba pasando en el Ártico”, recordó. También señaló que la realidad superó la ficción durante el desarrollo del guion.
El director concluyó que la película está dirigida a las nuevas generaciones y que busca generar una reflexión sin caer en la acusación.

