Prime Video estrena este 7 de octubre una nueva adaptación de Carrie, la novela de Stephen King, en formato de ocho episodios. Mike Flanagan es el showrunner y comparte la producción ejecutiva con King. Summer H. Howell y Samantha Sloyan protagonizan la serie, que actualiza temas como el bullying y el aislamiento en el contexto de las redes sociales.
Carrie White, la adolescente con poderes telequinéticos creada por Stephen King, vuelve a la pantalla en una nueva adaptación. Prime Video estrena este 7 de octubre los ocho episodios de Carrie, protagonizada por Summer H. Howell y Samantha Sloyan. Mike Flanagan es el showrunner y comparte la producción ejecutiva con el propio King.
La nueva versión llega después de varias adaptaciones anteriores: la película de Brian De Palma de 1976 con Sissy Spacek, la versión televisiva de 2002 con Angela Bettis y el film de 2013 con Chloë Grace Moretz. Ahora, a los 22 años, Howell interpreta al personaje que King creó en su debut literario.
La historia sigue a Carrie White (Howell), una adolescente que pasó toda su vida aislada en su casa junto a su madre, Margaret (Sloyan), una mujer extremadamente protectora. Tras la muerte repentina de su padre, Carrie debe empezar la escuela pública y enfrentarse a un mundo que prácticamente desconoce. Allí queda en medio de un caso de bullying que se vuelve viral, mientras lidia con la presión y la crueldad de las redes sociales y comienza a descubrir unos misteriosos poderes telequinéticos que aparecen al mismo tiempo que atraviesa la adolescencia.
Esta actualización del clásico lleva al presente temas que ya estaban en la novela que King publicó en 1974: el aislamiento, el bullying, la crueldad y el rechazo hacia quien es visto como diferente. Pero ahora la humillación puede ser grabada, compartida y multiplicarse en el terreno de las redes sociales. El formato permite detenerse más en los personajes y en las pequeñas decisiones cotidianas que van empujando la historia hacia su desenlace.
Flanagan ya tiene una larga relación con el terror y con la obra de King. Es el creador de La maldición de Hill House (2018) y Misa de medianoche (2021) y dirigió otras adaptaciones del escritor, como El juego de Gerald (2017) y Doctor Sueño (2019). En Carrie, además de ejercer como showrunner, escribió la serie y dirigió cuatro de sus ocho episodios.
Para encontrar a la nueva Carrie, la producción llevó adelante una búsqueda en la que participaron más de 1500 intérpretes. La elegida fue Summer H. Howell, actriz canadiense de 22 años que comenzó a trabajar de niña y que ya tenía una relación estrecha con el género del horror: debutó en cine como Alice en La maldición de Chucky (2013) y luego participó en Hunter Hunter (2020), Corte en el tiempo (2024) y Sangre poseída (2024), entre otros títulos.
Samantha Sloyan, en tanto, cuenta con una trayectoria más extensa en televisión y cine. Actualmente integra el elenco de The Pitt y se convirtió en una presencia habitual dentro de las producciones de Flanagan: trabajó en La maldición de Hill House (2018), Misa de medianoche (2019), El club de la medianoche (2022) y La caída de la casa Usher (2023), entre otros proyectos.
El reparto de Carrie se completa con Siena Agudong como Sue Snell, Alison Thornton como Chris Hargensen, Joel Oulette como Tommy Ross, Josie Totah como Tina, Arthur Conti como Billy, Thalia Dudek como Emaline, Amber Midthunder como Miss Desjardin y Matthew Lillard como Principal Grayle.
En diálogo con LA NACION, Howell y Sloyan hablaron sobre el desafío de volver sobre una historia tantas veces adaptada, la construcción de sus personajes, y la vigencia de un relato atravesado por el bullying, la crueldad y el rechazo hacia quienes son vistos como diferentes.
—Summer, Carrie ya fue interpretada muchas veces. ¿Eso te generó entusiasmo o presión? ¿Qué querías aportar de nuevo al personaje?
Summer H. Howell: —Cuando recibí la audición, me hice la misma pregunta que todos: “¿Por qué estamos haciendo otra Carrie?”. Pero después entendí que era una serie y que estaba a cargo de Mike Flanagan. Su escritura era hermosa. Las escenas que recibí y, más tarde, los guiones hicieron que me enamorara de esta versión de Carrie. Yo no había visto las adaptaciones anteriores ni había leído el libro, así que no tenía esas influencias y quise mantenerlo así desde el principio. Quería crear mi propia versión y mostrar su apertura, su curiosidad y su amor por ese mundo exterior del que estuvo apartada toda su vida. Ir a la escuela, hacer amigos… Todo eso después la lleva a vivir emociones muy intensas, y para mí fue muy interesante trabajar con eso.
—En esta versión, antes de que todo empiece a desmoronarse, hay amor entre Carrie y Margaret. ¿Qué tan importante era mostrar primero ese vínculo entre madre e hija?
Samantha Sloyan: —Fue una de las razones principales de la mirada de Mike sobre la historia. La pregunta era: si Carrie y Margaret son una madre y una hija que se quieren, ¿hacia dónde puede ir la historia desde ahí? Era muy importante. Además, tener ocho episodios nos permitió explorar mucho más a estos personajes. Para nosotras fue un regalo poder recorrer todo ese vínculo.
—Summer, Carrie atraviesa escenas muy exigentes, tanto física como emocionalmente. ¿Cuál fue la más difícil de filmar?
Howell: —Podría hacer una lista. Todo el mundo espera que diga el baile y, por supuesto, tuvo sus dificultades. Estaba pegajosa todo el día, todos los días. No podía hacer prácticamente nada sola y tenía que depender mucho de otras personas, algo que puede ser frustrante. Aprendí bastante sobre paciencia. Pero lo que más recuerdo es el barro, estar en la trinchera en el episodio cuatro. Para entonces llevábamos por lo menos tres meses filmando. Habíamos hecho los episodios uno, dos, siete y ocho, y después volvimos para completar los del medio. Estaba muy cansada físicamente y también un poco agotada emocionalmente, pero tuve un grupo increíble de personas que me ayudó a seguir y me recordó que estaba haciendo las cosas bien y que ese era mi lugar.
—La historia original ya hablaba de crueldad, bullying y aislamiento. ¿Qué cambia cuando una humillación puede filmarse y compartirse en redes?
Howell: —Cambia muchísimo. Cuando sos chico o adolescente, se supone que podés equivocarte mientras estás creciendo sin que esos errores queden documentados, se compartan online y permanezcan ahí para siempre. Es aterrador, y además puede seguirte hasta tu casa. Depende de vos dejar el teléfono, y eso es algo que a mi generación no le enseñan a hacer; es exactamente lo contrario, todos somos adictos y es una lucha. Creo que por eso es importante que la serie muestre esto y anime a la gente a hablar del tema, especialmente en familia. Sería muy bueno que los chicos pudieran verla con sus padres u otros miembros de su familia.
—¿Qué sentían que había que cambiar para que Carrie fuera una adolescente de 2026 sin perder lo esencial de la historia de Stephen King?
Sloyan: —Creo que las redes sociales, en lugar de alejarnos de la historia, amplifican ese terror. Nunca estuvimos en riesgo de perder la historia de alguien que queda afuera ni la manera en que la comunidad —en este caso, la escuela— trata a esa persona. Eso sigue estando.
—Summer, King vio tu audición y dio el visto bueno. ¿Qué significó para vos? ¿Llegaste a hablar con él?
Howell: —Todavía no hablé con él. Pero saber que había aprobado mi elección fue alucinante. Estoy muy agradecida y honrada. Conseguir el papel ya era enorme, pero que además tuviera el respaldo del propio Stephen es increíble. También escuché que le gusta mucho la serie, que la vio varias veces y que está muy contento con todo. Eso me hace muy feliz.
—La historia de Carrie también habla del bullying y de la forma en que se trata a quienes son vistos como diferentes. ¿Creen que esa advertencia cobra aún más importancia en el mundo actual?
Sloyan: —Sí. Mike habla mucho de esto. Una de las cosas que quiere transmitir es que muchas veces las personas tienen que elegir entre la crueldad y la amabilidad en esos pequeños momentos que forman parte de un día, momentos que pueden parecer insignificantes. Pero cuando algo queda registrado para siempre, puede interpretarse de un millón de maneras o llegar a muchísima gente. Entonces esas interacciones empiezan a tener otra dimensión.
—¿En qué sentido?
Sloyan: —Creo que se trata de asumir cierta responsabilidad en esos momentos. La mayoría no se despierta pensando que ese día va a hacerle algo terrible a otra persona. Pero podés quedar atrapado en una situación o sentir que no querés convertirte vos en el blanco, entonces desviás esa atención hacia otro. Se trata de detenerse un poco más y tratar de ser quienes queremos ser, en lugar de quienes a veces terminamos siendo.
—Samantha, Margaret parece realmente aterrada por el mundo exterior y por aquello en lo que cree que se convirtió Estados Unidos. ¿Cuánto de su necesidad de controlar a Carrie nace del miedo y cuánto de la religión?
Sloyan: —Creo que principalmente nace del miedo. Como se aislaron y crearon esta especie de culto de tres personas, la religión no funciona de la misma manera que en otras versiones. Margaret la usa más como una herramienta para mantener a Carrie bajo control dentro de la casa. De alguna manera construyeron su propia doctrina, y creo que eso es lo que aparece con más fuerza en nuestra versión.
—Si pudieran darle un consejo al personaje de la otra, ¿qué le dirían?
Howell: —A Margaret le diría que se relaje un poco. Que intente ver las cosas desde el punto de vista de su hija. Que la deje crecer, que le dé espacio para crecer. Y que intenten quererse en medio de todo ese caos.
Sloyan: —Si yo pudiera hablar con Carrie, le diría: “Encontrá a una persona segura. Hablá con alguien. Buscá a alguien por fuera de tu situación en quien puedas confiar: un terapeuta, un orientador escolar…“.
Howell: —Sí, las dos necesitamos terapia.
—¿Qué esperan que le quede al público después de ver la serie?
Sloyan: —Como con todas las cosas que hace Mike, espero que quede alguna sensación de esperanza, de que el cambio es posible.
Howell: —Espero que puedan verse reflejados de alguna manera. Y que después elijan la amabilidad. Que se detengan en esos momentos y recuerden que todos somos humanos. Tus palabras son hechizos, tus acciones tienen significado y afectan a otras personas. Y, por supuesto, espero que les guste.

