El músico José María Sanz Beltrán, conocido como Loquillo, repasó en una entrevista con Jordi Évole los cambios que experimentó Barcelona desde su infancia y juventud, con referencias a la vida local, los espacios musicales y la diversidad cultural.
José María Sanz Beltrán, más conocido por su nombre artístico Loquillo, nació en Barcelona en diciembre de 1960. En una entrevista reciente con el periodista Jordi Évole para el programa Lo de Évole, el cantante se refirió a las transformaciones de la ciudad y recordó episodios de su juventud.
Pérdida de vida local y espacios musicales
A sus 65 años, Loquillo señaló que uno de los aspectos que más le preocupa es la pérdida de protagonismo del comercio y la vida local. «Nos hemos olvidado de nuestra propia gente, nos hemos olvidado de cuidar el comercio local, del modo de vida local», declaró en la entrevista.
En relación con la música, el artista lamentó la reducción de espacios donde las bandas pueden iniciar sus carreras. «Me duele, por ejemplo, que Barcelona cierre los locales de conciertos, donde empiezan las bandas, y que cada día cierre uno», afirmó. Según Loquillo, esta situación no afecta únicamente al rock, sino también a otros estilos musicales y a una parte de la memoria cultural de la ciudad.
Las Ramblas y la transición
Al recordar su juventud, Loquillo se refirió a Las Ramblas y al contexto histórico de los últimos años del franquismo y la transición democrática. «En aquella época, Las Ramblas era un hervidero de libertad y la ciudad era la ciudad más libre de España. Estaba en conexión directa con Europa. Aún no se había aprobado la Constitución. Había un agujero de reglas, un vacío entre la muerte de Franco y las primeras elecciones», rememoró.
Diversidad cultural
El cantante también mencionó aspectos de la ciudad que, a su juicio, se mantienen. Entre ellos, la diversidad de barrios como el Clot, donde vivió de niño. Loquillo recordó cómo se asentaron allí personas procedentes de distintos puntos de España que habían llegado a Barcelona en busca de trabajo. «El barrio era una mezcla de murcianos, aragoneses, andaluces, extremeños… que le daban color de cojones», sostuvo. Según sus palabras, esa diversidad permitía descubrir «100.000 acentos» en un mismo espacio.
Para el músico, en la actualidad se observa un fenómeno similar al de su infancia, aunque con una composición diferente: personas procedentes de otros países de Europa, del norte de África y de Latinoamérica forman parte de la realidad de la ciudad y contribuyen a transformar los barrios.
La entrevista abordó así distintos aspectos de la evolución de Barcelona desde la perspectiva personal del artista.

