La ciudad de Lansing, Michigan, analiza la instalación de una barrera de burbujas desarrollada en los Países Bajos para interceptar residuos plásticos en los ríos Grand y Red Cedar sin bloquear el paso de peces y embarcaciones. El proyecto, que aún se encuentra en evaluación, cuenta con una donación de 300.000 dólares y un estudio de viabilidad que identificó Burchard Park como ubicación preferente.
La ciudad de Lansing, en Michigan, evalúa la instalación de una barrera de burbujas para retirar residuos plásticos de los ríos Grand y Red Cedar. La iniciativa contempla la tecnología conocida como The Great Bubble Barrier, desarrollada en los Países Bajos, que utiliza aire comprimido para crear una corriente que dirige los residuos hacia un punto de recolección.
El sistema consiste en una tubería perforada colocada en el fondo del río. Un compresor libera aire y genera una cortina continua de burbujas que ascienden a la superficie. Esta corriente empuja parte de los residuos suspendidos hacia arriba y, mediante una disposición diagonal de la barrera, los dirige hacia uno de los márgenes, donde un dispositivo de recolección los concentra para su retiro y clasificación posterior.
La principal diferencia con las barreras físicas tradicionales es que no requiere cerrar el cauce con una estructura sólida, lo que permite el paso de peces y embarcaciones. Su eficacia depende de factores como la profundidad, la velocidad de la corriente y las características de los residuos.
La empresa neerlandesa The Great Bubble Barrier ha implementado esta tecnología en Ámsterdam y otras localidades europeas. Entre los materiales que puede interceptar se encuentran envases, envoltorios y fragmentos plásticos, aunque no elimina contaminantes químicos disueltos ni garantiza la captura de todos los microplásticos.
Según un informe oficial de Michigan, se estima que unos 10 millones de kilos de residuos plásticos ingresan cada año a los Grandes Lagos, parte de ellos a través de ríos como el Grand River, que desemboca en el lago Michigan.
El proyecto en Lansing registra los siguientes avances: en octubre de 2025, el Concejo Municipal aceptó una donación de 300.000 dólares de la cadena Meijer para desarrollar la iniciativa; un estudio de viabilidad identificó el sector de Burchard Park como ubicación preferente; en instalaciones neerlandesas se recuperó hasta el 86% de los materiales utilizados en pruebas, porcentaje no demostrado para el río de Michigan; y la planificación contempla completar el diseño a comienzos de 2027 y avanzar con la construcción durante ese año, sujeto a las aprobaciones necesarias.
La posible implementación no reemplazaría las políticas destinadas a reducir el consumo de plásticos y mejorar la gestión de residuos, según el planteo del proyecto. Su impacto dependerá de los resultados técnicos y de las decisiones de las autoridades locales.

