En una entrevista, la especialista local explicó cómo el calor, la herencia cultural y la búsqueda de comodidad definen una estética regional con identidad propia, que dialoga con las tendencias globales.
La diseñadora de indumentaria y textil Deborah Godoy Facal analizó los factores que moldean el vestir en la provincia de Corrientes. Según la profesional, la vestimenta local responde a una combinación de adaptación climática, tradición y una búsqueda de identidad.
Godoy Facal señaló que el calor extremo y la humedad son condicionantes clave, que impulsan el uso de textiles livianos, siluetas holgadas y una paleta de colores que incluye tonos tierra, verdes y nude, asociados al paisaje y la búsqueda de frescura. La prioridad, indicó, es la comodidad para afrontar las largas jornadas.
La entrevistada destacó que prendas como la bombacha de campo y las alpargatas han trascendido el ámbito rural para convertirse en símbolos de identidad en distintos espacios urbanos. Asimismo, remarcó la influencia de la nostalgia y la herencia familiar en la sensibilidad estética local, evocando el recuerdo de un cuidado artesanal de la indumentaria.
Respecto a la convivencia con las tendencias globales, la diseñadora sostuvo que el correntino no las adopta de forma literal, sino que las reinterpreta para que tengan sentido en su contexto térmico y cultural. «El desafío actual del sector es innovar desde la escucha del territorio», afirmó.
Si bien reconoció el papel de la tecnología y las herramientas digitales, Godoy Facal subrayó que la decisión final sobre qué usar y el acto de crear siguen siendo elecciones humanas. «En el vestir reside un poder simbólico maravilloso: el de expresar quiénes somos y de dónde venimos», concluyó.

