La comunidad educativa del Colegio Polimodal Sagrado Corazón de Jesús, en Goya, implementó nuevas medidas de seguridad tras hallar mensajes intimidatorios en los sanitarios. La decisión fue consensuada entre directivos, tutores y el centro de estudiantes, y contempla controles de ingreso, uso de mochilas transparentes y restricción de celulares.
La comunidad educativa del Colegio Polimodal Sagrado Corazón de Jesús, ubicado en la zona sur de Goya, atraviesa días de cambios con una vigilancia reforzada. Tras el hallazgo de mensajes intimidatorios y escritos con amenazas en los sectores de sanitarios, la Dirección decidió endurecer los controles de ingreso para proteger a sus 1.380 alumnos.
La medida no fue una decisión unilateral: surge de un acuerdo entre los directivos, el cuerpo de tutores y el propio centro de estudiantes, en un intento por blindar la institución ante el clima de psicosis que despertaron hechos graves ocurridos recientemente en otras jurisdicciones del país.
Desde esta semana, los estudiantes deben ingresar con lo estrictamente necesario para la jornada escolar. Para facilitar la requisa visual y evitar el ingreso de elementos peligrosos, el colegio solicitó el uso de mochilas transparentes, bolsas de plástico o, directamente, llevar los útiles en la mano. «Queremos evitar juegos que distorsionan el buen uso de la tecnología y terminan en amenazas», explicó el rector Pedro Daniel Vivaldo.
El uso de teléfonos celulares quedó restringido casi en su totalidad. Los dispositivos solo podrán salir de los bolsillos si un docente lo requiere para una actividad pedagógica específica o ante una urgencia familiar debidamente informada a los preceptores.
Las inscripciones detectadas en los baños, sumadas al eco de tragedias como el tiroteo escolar en Santa Fe, pusieron en alerta a las autoridades goyanas. La Comisaría Tercera y el fiscal de turno supervisan el proceso, otorgando el aval legal a estos procedimientos de seguridad en el acceso.
Para evitar que el clima se vuelva puramente policial, el Centro de Estudiantes asumió un rol activo. Los propios jóvenes realizaron videos de concientización para explicar a sus pares que estas medidas, aunque incómodas, buscan garantizar que el colegio siga siendo un lugar seguro.
Más allá del cerrojo de seguridad, el Sagrado Corazón apuesta a una estrategia de fondo: potenciar su vivero y huerta propia, conservando su impronta agrotécnica con orientaciones en Economía y Ciencias Naturales. Para Vivaldo, estos espacios de tierra y naturaleza son la clave para combatir la alienación que producen las pantallas. «Es un lugar donde socializan y aprenden cosas que luego pueden replicar en sus hogares», señaló el rector.
Desde la dirección hicieron un llamado a los padres: el acompañamiento en la casa debe ser constante. La escuela de la zona sur de Goya intenta, con medidas de seguridad y contacto con la naturaleza, recuperar la paz en sus aulas.

