Los ministros del Superior Tribunal de Justicia presentaron un plan de reorganización funcional que busca optimizar la Secretaría Administrativa, sin impacto presupuestario ni modificación de derechos laborales.
El Salón Auditorio del Poder Judicial, en el noveno piso del ex Banco Provincia de Corrientes, fue escenario de un anuncio que promete marcar un cambio en la estructura administrativa de la Provincia. Los ministros del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Fernando Augusto Niz y Eduardo Panseri, presentaron un plan de reorganización funcional diseñado para convertir a la Secretaría Administrativa en un modelo de gestión moderno, eficiente y basado en datos.
El diagnóstico que motiva este cambio es contundente: el crecimiento institucional, la digitalización y la implementación de nuevos códigos procesales dejaron obsoleta la estructura actual. Ante un esquema de tareas superpuestas y falta de planificación, el STJ apuesta ahora por una visión integradora que deje atrás la burocracia fragmentada.
Abrió la presentación el doctor Fernando Niz, quien enfatizó que el proyecto trasciende el simple reordenamiento de oficinas. «No se trata sólo de reorganizar, sino de transformar la forma de gestionar», aseguró, subrayando que el éxito de esta iniciativa depende del compromiso de todos los agentes judiciales. Niz definió la propuesta como un proceso «histórico» y «perfectible», destacando que no existen antecedentes de un esquema tan centralizado y global en otros tribunales del país. «El capital humano es lo más valioso que tiene el Poder Judicial», remarcó el magistrado, invitando al personal a participar activamente en la construcción de este nuevo paradigma que ya despierta interés en países como Brasil y Chile.
Por su parte, el doctor Eduardo Panseri aportó una visión técnica y de gestión operativa, llevando tranquilidad a los trabajadores judiciales. Al definir el proyecto como una «bisagra», el ministro fue tajante respecto a la sostenibilidad económica y los derechos adquiridos. «Esta nueva organización no implica impacto en el presupuesto ni incremento en la planta laboral, tampoco se quitará la jerarquía de nadie ni habrá perjuicio salarial», explicó Panseri. El foco, según indicó, estará puesto en un «esfuerzo intelectual» para redistribuir tareas mediante concursos internos y un esquema de trabajo horizontal y colaborativo.
El nuevo modelo estructural se dividirá en tres niveles: coordinación estratégica, gestión operativa y planificación con indicadores. El objetivo final es la reducción de tiempos y costos, permitiendo que las decisiones administrativas dejen de ser intuitivas y pasen a estar respaldadas por datos concretos. Para Niz, el horizonte es claro: el beneficio directo debe ser para el ciudadano. «El destinatario final de todo esto es la ciudadanía», concluyó, reafirmando que una administración interna sólida es el único camino para garantizar una justicia más cercana, ágil y transparente.
Con este paso, Corrientes busca consolidarse en la vanguardia de la innovación judicial en la región.

