Con tres capturas clave y una emotiva historia familiar, el equipo santafesino se alzó con el primer puesto por puntos en la 49ª Fiesta Nacional del Surubí.
El sol de este domingo empezó a calentar la costanera de Goya, pero el corazón de los pescadores de la Peña «El Carayá» ya ardía de emoción antes de que se conocieran los resultados oficiales. Mientras los últimos equipos regresaban al puerto tras una noche de vigilia en el Paraná, en los estudios móviles de Radio del Guarán se vivió un momento histórico: la entrevista a Martín «Pollo» Visderpon, minutos antes de confirmarse que su equipo, el 720, era el nuevo campeón por puntos de la 49ª edición de la Fiesta Nacional del Surubí. Aún resta conocer al ganador por pieza mayor.
Entre sollozos, Martín confesó que este triunfo era un milagro familiar: «Se lo pedí a Dios y quería ganar con mi viejo. Era una promesa», dijo mientras procesaba que sus tres capturas los ponían en la cima del podio. La historia detrás del equipo es emotiva: Martín volvió a pescar con su padre, Silvio Miguel Visderpon, después de 11 años de distanciamiento por un viejo enojo deportivo. «Para un viejo de 70 años como yo, lo más importante no es el premio, sino pescar con el hijo que viste nacer», comentó Silvio emocionado, abrazando a su hijo y a Bruno Federico Undebate, el tercer integrante del equipo, que cumplió su sueño tras 20 años de venir a Goya.
En lo deportivo, el equipo 720 logró una performance impecable con tres capturas clave: la primera de 61 cm, la segunda de 72 cm (ambas de Bruno) y la estocada final, un ejemplar de 91 cm cobrado por Silvio cerca de la medianoche. Con un total de 42,40 puntos, aseguraron el primer puesto en un concurso donde, según otros pescadores, «la luna cortó el pique» y obligó a usar diversas carnadas, desde morenas hasta cascarudos.
El grito de «¡Dale campeón!» que estalló cerca de la carpa de prensa no era solo por los trofeos, sino por la redención de una familia unida por la pasión del surubí. Mientras Goya se prepara para la gran cena de premiación y el show de El Polaco, la historia de los Visderpon y Undebate ya circula por cada peña como el ejemplo perfecto de por qué este torneo es único: porque más allá de las piezas, lo que se cobra en el río son recuerdos que duran para siempre.

