Dos hombres rompieron una vitrina del Museo de Artes Aplicadas de Viena y sustrajeron un collar de 673 diamantes que perteneció a la reina Nazli de Egipto. El hecho ocurrió el jueves y la policía austríaca continúa con la búsqueda de los sospechosos.
El jueves, dos hombres ingresaron al Museo de Artes Aplicadas (MAK) de Viena, Austria, y sustrajeron un collar de diamantes valuado en más de u$s4 millones. Según informó la policía austríaca, los sospechosos entraron como visitantes a una exposición de joyería y, sin utilizar máscaras, rompieron a martillazos la vitrina que protegía la pieza. Luego huyeron a pie hacia un parque cercano.
El collar, compuesto por 673 diamantes, estaba exhibido en préstamo. Fue diseñado por la casa francesa Van Cleef & Arpels en la década de 1930 para la reina Nazli de Egipto. La pieza tiene un peso total de más de 200 quilates, con una piedra central de seis quilates rodeada por hileras de diamantes talla baguette y cientos de gemas más pequeñas que forman un diseño similar a un sol radiante.
La reina Nazli encargó el collar junto con una tiara a juego para la boda de su hija Fawzia en 1939. En 1950, Nazli perdió sus títulos reales por decisión de su hijo, el rey Farouk I. Tras mudarse a Estados Unidos y enfrentar dificultades económicas, vendió ambas joyas en la década de 1970. El collar reapareció en una subasta de Sotheby’s en 2015, donde alcanzó un precio de casi u$s4,3 millones.
La policía austríaca desplegó «amplias operaciones de búsqueda» para localizar a los dos sospechosos, con la participación de unidades caninas. Interpol incorporó el collar a su base de datos internacional de obras de arte robadas. El museo cerró temporalmente la exposición el mismo jueves y reabrió ese día. Para el viernes, la vitrina dañada estaba cubierta con un panel azul y se instalaron detectores de metales en la muestra, que permanecerá abierta hasta el 27 de septiembre.
La directora general del MAK, Lilli Hollein, manifestó su preocupación por el episodio y adelantó una revisión de los protocolos de seguridad: «Teniendo en cuenta, sobre todo, los incidentes ocurridos en importantes museos en los últimos años, aprovechamos esta oportunidad para revisar exhaustivamente nuestras medidas de seguridad en el museo en general».
Fawzia Farouk, bisnieta de la reina Nazli, expresó su «profundo pesar» por la desaparición de la joya. La describió como una «parte irremplazable de la historia de nuestra familia y del patrimonio cultural de Egipto» y agregó: «Es un valioso testimonio de una época de elegancia, arte y visión, cuyo significado trasciende los intereses personales».
El robo ocurrió en un contexto de asaltos contra museos europeos. En octubre del año pasado, delincuentes ingresaron al Museo del Louvre de París y sustrajeron objetos vinculados con la época napoleónica. Meses antes, en Países Bajos, otro grupo utilizó explosivos para entrar a un museo y llevarse cuatro piezas antiguas, entre ellas un casco de oro de unos 2.500 años. El mismo jueves del robo en Viena, delincuentes sustrajeron en un museo arqueológico de Alicante, España, decenas de objetos de oro y plata de la Edad de Bronce pertenecientes al Tesoro de Villena. El asalto, según informó El País, duró menos de cuatro minutos.
Europol advirtió recientemente sobre un aumento de los robos violentos contra instituciones culturales. En un informe publicado la semana pasada, señaló un «preocupante aumento de tácticas violentas y contundentes» y sostuvo que los objetos de metales y piedras preciosas son algunos de los principales objetivos. La agencia europea también alertó sobre la llegada de «nuevos delincuentes» y «oportunistas de otros sectores criminales», atraídos por lo que consideran delitos de «bajo riesgo y alta rentabilidad».

