El director de Educación de la OCDE, Andreas Schleischer, presentó los resultados del análisis sobre el uso de inteligencia artificial en las pruebas PISA. Los datos indican que los estudiantes que la utilizan con mayor frecuencia registran desempeños más bajos en Ciencias. En Argentina, el 52% de los adolescentes la usa al menos una vez por semana, por encima del promedio global.
El director de Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Andreas Schleischer, presentó los resultados del análisis sobre el uso de inteligencia artificial (IA) en las pruebas PISA, la evaluación de desempeño escolar que mide a estudiantes de 15 años en Lectura, Matemática y Ciencias. La presentación se realizó el martes último en el marco de la difusión de los resultados para América Latina.
Durante la exposición, Schleischer destinó un capítulo al análisis de cómo el uso de tecnologías y de IA incide en las trayectorias educativas. Según los datos presentados, los estudiantes que usaron frecuentemente la IA obtuvieron peores desempeños en tres de las cuatro actividades para las que la emplearon.
«A los estudiantes ahora les resulta más difícil enfrentarse a tareas que implican un procesamiento de información de nivel superior, como evaluar y reflexionar o recordar e integrar varias piezas de información. Esas tareas ya no les resultan fáciles a muchos de ellos. Leen más rápido, pero con menos precisión. Y esas son algunas tendencias estrechamente relacionadas con el uso de herramientas digitales», declaró Schleischer durante la presentación.
El informe señala que uno de cada cuatro estudiantes de países de la OCDE utiliza la IA frecuentemente para tareas escolares. Los principales usos reportados por los participantes son: resumir un texto que tenían que leer, hacer una investigación preliminar de un tema nuevo, redactar textos en trabajos escritos y ayudarse a aprender.
En los cuatro usos posibles de la IA indagados, el 30% de los estudiantes afirmó no utilizarla nunca o casi nunca. Entre los argentinos, esa respuesta alcanzó apenas el 10%. La mayor cantidad de respuestas se concentra entre quienes la utilizan todos los días y entre quienes la utilizan una o dos veces por semana. Los resultados surgen de un autorreporte, por lo que el uso real puede ser mayor o menor.
Schleischer mostró cuatro gráficos que indican que los tres primeros usos tuvieron un impacto negativo en el aprendizaje, medido en los resultados concretos de las pruebas PISA 2025. Entre quienes no usan nunca o casi nunca la IA para resumir un texto, el puntaje promedio en Ciencias fue de 509, contra 476 de quienes la usan a diario o casi todos los días. En redacción de textos para trabajos escritos, los que no la usan nunca o casi nunca obtuvieron 510 puntos, contra 478 de los que la usan frecuentemente. En la investigación preliminar sobre un tema nuevo, los que no usan la IA obtuvieron en promedio 505 en Ciencias, contra 472 puntos de quienes la usan un par de veces al mes y 485 de los que la usan todos los días.
El informe identifica un área donde el uso de IA no perjudica el desempeño: el apoyo para aprender. Los usuarios moderados obtuvieron 502 puntos promedio los que no la usan, 472 los que la usan algunas veces al mes y 490 los que la usan muy frecuentemente. «Los números parecen indicar que los estudiantes que usan la IA de manera pasiva, para obtener respuestas hechas o redactar sin mediación, tienden a mostrar peores resultados académicos», afirmó Schleischer, quien concluyó: «Tal vez existan formas de garantizar que la IA ayude a aprender en lugar de socavar el aprendizaje, aunque esto es algo que debemos investigar».
Respecto de la curiosidad, el documento señala una asociación positiva con el uso de la IA. «En promedio, en los países de la OCDE, los estudiantes que informan usar la IA todos los días o casi todos los días, independientemente de la tarea, tienden a reportar también mayores niveles de curiosidad. Los estudiantes que reportaron un uso más limitado de la IA reportaron menores niveles de curiosidad», se lee en el informe.
En Argentina, el uso de herramientas de IA supera el promedio de la OCDE (46%), alcanzando un 52% de los adolescentes que dicen utilizarlas al menos una vez por semana. El 41% las utiliza para realizar una primera investigación sobre temas nuevos y el 41% para resumir textos de lectura obligatoria, contra el 30% promedio mundial en ambas categorías. El 32% las usa para redactar trabajos escritos. Solo el 10% de los estudiantes argentinos no la utiliza nunca o casi nunca, contra casi el 30% del promedio global.
En los resultados generales de las pruebas PISA 2025, el país se ubicó en el puesto 72 entre 91 naciones evaluadas. Solo el 24% alcanza el nivel mínimo en Matemática, nivel que en Lectura alcanza el 40% y en Ciencias, el 41%.
Roxana Morduchowicz, asesora principal de UNESCO en ciudadanía digital, se refirió a los resultados: «Es importante relevar qué relación existe entre el deterioro del aprendizaje registrado en América Latina y en Argentina en particular, y el uso de las tecnologías y de la inteligencia artificial en la clase. Los resultados de PISA reflejan que los alumnos no saben identificar fuentes ni reconocer evidencias en un texto». Y agregó: «El uso de la IA en el aula, si incluye esta competencia, incidirá en los resultados PISA a la hora de solicitar la identificación de fuentes y evidencias».
Morduchowicz también sostuvo: «Tal como lo explicó Schleischer, los resultados muestran un deterioro en la capacidad de los alumnos para resolver problemas, para comprender cómo funcionan los algoritmos y para reconocer patrones en la información». Y añadió: «Comprender cómo funciona un algoritmo es estar en mejores condiciones para entender si la IA incurre en sesgos en su respuesta, si utiliza información personal, si el resultado incluye omisiones o falsedades o si discrimina».
Finalmente, la especialista señaló: «El informe PISA destaca los déficits en la lectura de textos. Señala el impacto de la lectura de los feeds en las redes sociales. Efectivamente, se trata más de una lectura apresurada —que, según el último informe PISA, se duplicó desde 2018—, pero no de una lectura reflexiva. Uno de los mayores ejes en el uso de la IA en la clase es que los alumnos aprendan a tomarse tiempo ante cada respuesta que ofrece el sistema de inteligencia artificial».

