Amara Maple, conocida como Lana Rhoades, relató en un podcast su experiencia en el cine para adultos y las razones de su salida. La modelo e influencer de 24 años afirmó que vivió situaciones abusivas y criticó las prácticas de la industria.
Amara Maple, conocida mundialmente bajo el seudónimo de Lana Rhoades, decidió hablar públicamente sobre su paso por la industria de la pornografía. La joven de 24 años, quien hoy se desempeña como modelo, influencer y podcaster, calificó su incursión en el cine para adultos como una etapa marcada por vivencias traumáticas que la llevaron a abandonar definitivamente esa profesión.
En su intervención en el podcast 3 Girls 1 Kitchen, Rhoades relató que su fascinación por ese sector comenzó a los 12 años, impulsada por una necesidad de escapar de un entorno doméstico complejo. Según su testimonio, la búsqueda de una salida a su realidad cotidiana la llevó a fantasear con la vida de las actrices que observaba en la televisión.
Tras desempeñarse previamente como camarera y stripper, Rhoades recibió una propuesta para trasladarse a Los Ángeles e integrarse al sistema de producción de cine para adultos. Sin embargo, la realidad que encontró en los sets distó de sus expectativas.
“Esto va a demostrar lo ingenua que era, pero cuando me metí por primera vez en el porno no sabía que tendría que tener sexo”, reveló en el programa. Su relato expone una brecha de información y una estrategia de captación que, según dijo, se basa en la vulnerabilidad de mujeres jóvenes.
Al comenzar su labor, Rhoades fue sometida a presiones para incrementar la intensidad de su contenido sin recibir una compensación económica adicional. Según dio a conocer, nunca se negó a las exigencias, lo que derivó en situaciones que ella misma definió como abusivas.
La exactriz fue contundente al señalar el funcionamiento interno de estas empresas: “No les importan las chicas, solo les importa complacer a los productores y agencias de cine. Saben cómo manipular y retorcer la mente de los jóvenes de 18 a 20 años para hacer estas cosas”, afirmó.
De acuerdo con lo reportado por el medio inglés Daily Star, estas dinámicas de poder resultaron en secuelas emocionales significativas. Rhoades recordó episodios críticos, como la obligatoriedad de rodar escenas con personas de mayor edad o verse forzada a realizar actos extremos bajo intimidación.
Aunque aclaró que no sufrió lesiones físicas permanentes, subrayó los peligros inherentes a un mercado que, a su juicio, ignora la salud integral de las intérpretes. “Están sucediendo cosas realmente locas que dañan los cuerpos de las personas por el resto de sus vidas”, advirtió.
Tras desvincularse de la industria, la modelo logró reconstruir su carrera en el ámbito digital, consolidando un imperio comercial que incluye más de 13 millones de seguidores en Instagram y la adquisición de propiedades y vehículos de lujo.
Su testimonio pone en foco las zonas grises y la falta de protección en un sector que continúa bajo la lupa pública internacional.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA

