El director de Defensa Civil, Bruno Lovinson, declaró que el escenario se encuentra bajo control y que el nivel del río Paraná superará la etapa de evacuación durante la próxima semana, lo que obligará a trasladar a más familias en localidades ribereñas de Corrientes.
El director de Defensa Civil, Bruno Lovinson, afirmó en declaraciones a la prensa que el escenario actual se encuentra bajo control a pesar del avance sostenido del fenómeno de El Niño. Según precisó, el nivel del río Paraná superará la etapa de evacuación durante la próxima semana, una situación que obligará a trasladar a más familias en diversas localidades ribereñas.
Las autoridades provinciales monitorean la crecida de las aguas mediante un trabajo articulado con los municipios afectados, utilizando reportes hidrológicos y meteorológicos anticipados sobre las cuencas del Paraná y el Uruguay. Esta labor preventiva se realiza frente a las descargas de las represas Itaipú y Yacyretá. Ambas instalaciones continúan liberando caudal para mantener sus propios márgenes de seguridad, un factor que incide en el aumento del nivel del agua aguas abajo.
Impacto en el territorio correntino
Hasta el momento, alrededor de medio centenar de personas debieron autoevacuarse en zonas críticas como la Isla Apipé y Paso de los Libres. Las previsiones oficiales indican que la cifra de afectados aumentará en los próximos días y alcanzará a pobladores de San Antonio, Ituzaingó, Itatí, Paso de la Patria y la Capital provincial.
La administración provincial desplegó un operativo de contención integral. Equipos de Desarrollo Social, la Dirección Provincial de Energía, el Instituto del Agua y diversos ministerios trabajan en el terreno para brindar asistencia.
En Empedrado, personal de Bomberos, Prefectura y el Ministerio de Producción colaboran en el rescate de animales atrapados en la zona de islas para proteger el capital productivo local.
Las autoridades advierten que los efectos tendrán una larga duración. Las proyecciones sugieren que El Niño mantendrá su influencia en la región al menos hasta el segundo trimestre del año 2027, lo que exigirá una adaptación constante de las defensas hídricas y los protocolos de emergencia.
Manejo hídrico y coordinación
La emergencia actual expone la necesidad de sincronizar las respuestas entre el Gobierno nacional y las gobernaciones. Mientras Corrientes absorbe el impacto directo de la crecida mediante el despliegue de sus propios recursos y ministerios, la magnitud del fenómeno de El Niño requiere de una lectura federal.
Las políticas de infraestructura y el manejo diplomático de los caudales internacionales procedentes de las represas binacionales involucran decisiones exclusivas de la órbita nacional. El esfuerzo de los municipios y la provincia por contener a los evacuados demanda un respaldo estratégico constante del Estado central para garantizar el flujo de fondos y la logística necesarios en las etapas de mitigación y reconstrucción futura.

