El actor recordado por su participación en Casi Ángeles contó en una entrevista con Prende que sufrió trastorno obsesivo compulsivo durante varios años, que recibió diagnóstico de ansiedad generalizada y que ya no está medicado.
El actor Gastón Dalmau, recordado por su participación en la serie Casi Ángeles, habló en una entrevista con Prende sobre el trastorno obsesivo compulsivo que padeció durante varios años.
Según su relato, el trastorno se manifestaba a través de imágenes mentales intensas vinculadas con situaciones trágicas imaginarias. Dalmau explicó que estas imágenes le generaban temor y que llegó a sentirse paralizado y sumido en una “oscuridad total”.
“En mi caso eran imágenes que estaban relacionadas con la muerte de distintas formas, hacia mí y hacia los demás. Era una cuestión muy difícil”, contó.
El actor señaló que todo comenzó a partir de una imagen que lo impactó profundamente. Aunque prefirió no revelar detalles, indicó que estaba relacionada con la muerte y que desde ese momento empezó a alimentar involuntariamente una sucesión de pensamientos que se volvían cada vez más difíciles de manejar.
“Eran imágenes muy fuertes. Empezó con una. Esa imagen llevó a otra. No quiero ahondar en detalles de lo que mi cabeza veía constantemente, pero eran situaciones trágicas. Yo me levantaba y tenía una imagen muy fea”, recordó.
Dalmau explicó cómo aquella primera experiencia desencadenó un proceso que no podía controlar por sus propios medios: “El problema fue que tuve una imagen muy fea y me asusté. Ahí empieza un proceso de imágenes muy feas que yo iba alimentando. Ahí tuve que pedir ayuda. Estaba viviendo afuera. Fui al psiquiatra y me derivó también a un psicólogo”.
Tras consultar con un psiquiatra, recibió un diagnóstico de ansiedad generalizada y comenzó un tratamiento que incluyó atención psicológica y psicofármacos.
“Eso me impedía vivir. Las imágenes se ponían cada vez más oscuras y más fuertes”, reconoció.
El actor también describió el miedo que sentía frente a esos pensamientos y la angustia que le provocaban, incluso cuando era consciente de que se trataba de imágenes mentales: “También te da miedo actuar en base a esas imágenes, aunque yo sabía que no”.
“Era un miedo que no me dejaba moverme y que hacía que yo llorara todo el día”, sostuvo. Y resumió la intensidad de lo que atravesaba al describirlo como “millones de imágenes constantes todo el tiempo”.
El apoyo que fue fundamental para su recuperación
Durante ese período, Dalmau encontró contención en las personas que lo acompañaban. En particular, destacó el papel de la pareja que tenía entonces y de su perro, a quienes señaló como figuras importantes durante el proceso de recuperación.
“Fueron fundamentales en este proceso de recuperarme”, afirmó.
Con el tiempo, también encontró una manera de tomar distancia de aquellas imágenes que lo atormentaban y contó que empezó a ridiculizarlas mentalmente para restarles fuerza.
“Empecé a bizarrear esas imágenes. En mi cabeza las volvía totalmente bizarras”, detalló.
El actor reconoció que atravesaba un momento personal complejo cuando comenzaron los síntomas y que no se sentía bien consigo mismo. La experiencia fue tan difícil que la describió con una frase contundente: “No se lo deseo ni a mi peor enemigo”.
En la charla Dalmau aseguró que ya se encuentra bien y que ya no está medicado, aunque reconoció que, ocasionalmente, todavía puede aparecer alguna imagen intrusiva. Eso lo llevó a compartir su experiencia y alentar a quienes atraviesan situaciones parecidas a que no tengan miedo de pedir ayuda.
“Se puede estar bien y esto se puede transformar. Hoy en día estoy bien y no estoy medicado, pero cada tanto puede ser que me aparezca una imagen”, manifestó.
El actor insistió en que fueron varios años difíciles, pero destacó la importancia de haber podido salir adelante y hablar públicamente de lo que vivió.
“Fueron varios años complicados”, recordó. Y cerró con un mensaje para quienes puedan sentirse identificados con su historia: “Hoy lo puedo contar y si alguien se siente identificado, que sepa que hay salida y que se puede estar bien. Hay que pedir ayuda, siempre”.

