El conductor detalló en sus redes sociales el vínculo con el diseñador Matías Carbone y las características de la prenda que eligió para la boda.
Pedro Rosemblat se refirió al traje que lució en su casamiento con Lali Espósito. A través de sus historias de Instagram, el conductor contó el vínculo que lo une con el diseñador que estuvo detrás de su elección y mostró la prenda en detalle.
Rosemblat explicó que su elección estuvo vinculada a un recuerdo de sus primeros años de trabajo. «Yo era oficialmente joven, apenas había terminado el colegio y trabajaba en un local de ropa cuyo diseñador era un pibe que tenía 23 años, mucho talento y una onda imposible de imitar. Se llamaba Mati», relató.
Con el paso del tiempo, ambos siguieron sus respectivos caminos profesionales. Según contó, mientras él comenzó a trabajar en los medios de comunicación, aquel joven diseñador desarrolló su propia marca. «Pasó el tiempo, yo empecé a trabajar en los medios y él abrió su propia marca. Se llama Carbone», agregó.
Rosemblat indicó que, al momento de definir su vestuario para la boda, surgió una preocupación estilística. «Cuando supe que el casamiento era inminente y que tenía que verme impecable entré en pánico porque de los 365 días, hay 350 en los que uso remera negra manga corta», expresó.
La solución llegó a través de una recomendación. «Dudé, sufrí, temí. Hasta que alguien me iluminó: llamalo a Mati, andá a Carbone», contó sobre el momento en que decidió contactar al diseñador.
En ese sentido, destacó el trato recibido durante el proceso. «No se trata sólo del color o de la tela, sino del trato. Me hizo sentir como si yo fuera un piloto de fórmula uno, un modelo de alta costura, el goleador del Calcio», escribió.
Finalmente, Rosemblat se refirió a la celebración con su vestuario. «Disfruté, reí, bailé y cada vez que me cruzaba un espejo pensaba ‘fa hermano, mirá lo que es esto’. No es un traje, es un Carbone», concluyó.
En cuanto al diseño, publicó una fotografía en la que se aprecia un traje sastre de dos piezas en color beige claro, confeccionado en lino y con caída fluida. El saco es cruzado de doble botonadura, con solapas amplias y silueta de inspiración clásica. Debajo llevó una camisa blanca de cuello clásico, sin corbata y con los primeros botones abiertos. Completó el conjunto con un pantalón de vestir a tono, de corte recto y líneas simples. Además, lució un prendedor metálico con forma de flor en una de las solapas y anteojos de sol negros de marco grueso.
El traje estuvo a cargo de Matías Carbone, a quien Rosemblat describió como «un pibe con mucho talento».

