El gobernador Juan Pablo Valdés y el intendente Francisco Romero acordaron un ambicioso plan de obras para modernizar el centro histórico de Itatí, con foco en la infraestructura para peregrinos y la reorganización del comercio local.
La masividad de la fiesta patronal en Itatí no solo fue un escenario para la fe, sino también el marco para una intensa agenda de trabajo institucional. Juan Pablo Valdés aprovechó su estadía en la localidad para mantener un encuentro cara a cara con el intendente Francisco Romero, con el objetivo de pulir los detalles de un ambicioso plan de obras que promete cambiarle la cara al centro histórico de la villa turística.
La reunión, de la que también participaron jefes comunales de zonas aledañas, puso el foco en la necesidad de dotar a Itatí de una infraestructura acorde al flujo de millones de visitantes que recibe anualmente. «Buscamos una articulación regional que nos permita potenciar el turismo religioso como un verdadero motor económico», explicaron fuentes oficiales tras el encuentro.
Por un lado, se ahondó sobre la puesta en valor: una intervención profunda en las plazas principales para recuperar el brillo del entorno de la Basílica. Por otra parte, se analizó la situación de servicios críticos, enfatizando en la instalación de núcleos sanitarios modernos y de alta capacidad, una demanda histórica de los peregrinos. Otro de los puntos analizados fue el ordenamiento: la reorganización estratégica del sector de puesteros para profesionalizar el comercio local y mejorar la circulación.
El intendente Romero destacó la «visión federal» de la Provincia al invertir en una localidad que es la vidriera de Corrientes ante el mundo. Valdés, por su parte, concluyó que estas inversiones son fundamentales para que la fe de los peregrinos se encuentre con una ciudad que brinde servicios de calidad, garantizando que el desarrollo económico llegue a cada rincón de la comunidad itateña.

