La peregrinación a caballo desde San Luis del Palmar hasta la Basílica de Itatí concluyó este martes, tras dos días de recorrido, con la participación de miles de fieles y la presencia del gobernador Juan Pablo Valdés.
La peregrinación del pueblo de San Luis del Palmar a Itatí es un recorrido que se mide en kilómetros, polvo y promesas cumplidas. Este martes, se coronó la llegada a la Basílica de Itatí, tras una marcha de dos días en la que miles de fieles desanduvieron los caminos para postrarse ante los pies de la Virgen María.
La travesía, encabezada por las imágenes de San Luisito Rey de Francia y la Virgen de Itatí, cruzó campos y rutas con una caravana de jinetes, carretas y vehículos de apoyo. Esta edición contó con la participación del gobernador Juan Pablo Valdés, quien compartió el trayecto a la par de los peregrinos.
El motor de esta manifestación reside en las historias que componen la gran columna humana. Para muchos, la cabalgata es el cumplimiento de un mandato familiar. En ese sentido de continuidad intergeneracional, también se vive en las postas del camino. Relatos de quienes desde hace más de 30 años se dedican a recibir y brindar asistencia a quienes marchan, así como de los integrantes de agrupaciones tradicionalistas, entre otros actores típicos de esta costumbre.
Otra variable característica del evento es la logística y la recepción de la marea humana, que demanda un trabajo coordinado entre la comunidad de Itatí y el Gobierno provincial.

