El representante de la Cámara Argentina de la Construcción en la provincia advierte sobre una fuerte caída en la actividad privada y cuestiona la paralización de la inversión nacional en infraestructura.
Gustavo Roselló, referente institucional de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) en Corrientes, analizó el escenario actual que atraviesa el sector. En una entrevista, señaló una caída estrepitosa en las ventas de corralones, que alcanzaría el 70 por ciento, y se refirió a la paralización de la inversión nacional en obras públicas.
Roselló destacó que, si bien la provincia tomó la iniciativa de continuar y concluir varias obras que la Nación había dejado de financiar, el panorama general sigue siendo de incertidumbre. «Ninguna nación puede desarrollarse sin una base sólida de obras viales y ferroviarias», afirmó.
Diagnóstico del sector
Al ser consultado sobre el diagnóstico actual, Roselló explicó que la actividad bajó significativamente en todo el país. «La Nación está rescindiendo contratos o transfiriendo las obras a las provincias», indicó. En ese sentido, valoró que Corrientes haya tomado muchas de esas obras para continuarlas.
La realidad de los corralones
Respecto a informes que hablan de un repunte a nivel nacional, el empresario fue contundente: «Para nada. Al contrario». Mencionó que la actividad en los corralones locales ha bajado hasta un 70 por ciento respecto al mismo mes del año pasado, una cifra que calificó como «alarmante» por reflejar la situación de la actividad privada.
Marco regulatorio laboral
Sobre la reforma laboral, Roselló recordó que el sector de la construcción ya cuenta con la Ley 22.250, que incluye un Fondo de Desempleo y facilita las altas y bajas de personal debido a la naturaleza cíclica de la actividad. No obstante, consideró que al país le falta un ajuste laboral general para ser más competitivo, especialmente para el personal administrativo.
Inversión nacional y desarrollo
Al referirse al recorte de fondos nacionales para obra pública, el representante de Camarco consideró que ha sido demasiado drástico. «Es imposible que un país se desarrolle sin infraestructura», sostuvo. Argumentó que no se puede pretender que toda la inversión recaiga sobre las provincias cuando la mayor recaudación de impuestos la hace la Nación, la cual debe invertir en infraestructura vial, ferroviaria y de conectividad.

