El gobernador Juan Pablo Valdés ratificó durante la Fiesta Nacional del Surubí su política de recomposición salarial para mayo, condicionada al equilibrio fiscal y la previsibilidad financiera de la provincia.
En el marco de la Fiesta Nacional del Surubí, el gobernador Juan Pablo Valdés ratificó la dirección de su gestión: una búsqueda constante de equilibrio entre la demanda salarial y la preservación de las arcas provinciales. En diálogo con la prensa local, el mandatario confirmó que el Ministerio de Hacienda ya trabaja en un nuevo esquema de recomposición para el mes de mayo, bajo la premisa de no gastar un peso que la provincia no tenga.
Frente a la incertidumbre económica nacional, Valdés optó por una estrategia de previsibilidad segmentada. «Preferimos anuncios de plazos más cortos, pero más frecuentes», señaló, confirmando que el equipo liderado por el ministro Marcelo Rivas Piasentini lleva más de un mes analizando los números para el próximo tramo de aumentos. Esta decisión busca dar respuesta a sectores de la Administración Pública, incluyendo docentes y personal de seguridad, que vienen de meses de tensión por el impacto inflacionario.
El objetivo es continuar con la recomposición salarial sin comprometer el pago de sueldos y pluses en tiempo y forma, una meta que el Gobierno de Corrientes exhibe frente a otros distritos que ya han comenzado a desdoblar pagos o postergar vencimientos. El contexto incluye fuertes recortes en transferencias no automáticas y una caída real en la coparticipación federal. Ante esta asfixia financiera, Valdés ha endurecido su postura sobre la disciplina fiscal.
«Somos responsables y queremos seguir cumpliendo en tiempo y forma. Hay otras provincias que han tenido que cambiar sus fechas de pago; nosotros queremos ser ordenados y prolijos», enfatizó. Esta filosofía tuvo su punto de mayor tensión recientemente con el Poder Judicial, donde el Ejecutivo frenó pretensiones de un incremento mayor al presupuestado. Para el mandatario, permitir un desfasaje hubiera significado abrir una brecha de desigualdad con el resto de los empleados públicos y desfinanciar la provincia.
Con los anuncios de mayo en el horizonte, el Gobierno provincial se prepara para una nueva etapa de paritarias y ajustes, bajo el estricto control del superávit provincial.

