La empresa concesionaria advierte que la demanda se redujo a la mitad, lo que pone en riesgo la continuidad del servicio. Se implementaron recortes en la flota para reducir costos.
La ciudad de Bella Vista atraviesa una situación compleja en su sistema de transporte urbano, luego de que la empresa prestataria informara una fuerte disminución en la cantidad de pasajeros. Según los datos proporcionados, la demanda se redujo en un 50%, lo que afecta directamente la recaudación y plantea dudas sobre la sostenibilidad del servicio.
Claudio Ramírez, propietario de la firma, explicó que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos operativos y que, de no revertirse la tendencia, podrían cesar las actividades. «No queremos cerrar ni dejar a familias sin trabajo, pero estamos achicando todo lo posible para sostener el servicio», afirmó.
El empresario señaló que las expectativas de recuperación durante marzo no se cumplieron. A pesar del inicio del ciclo lectivo, los niveles de ocupación se mantienen similares a los de la temporada de verano, tradicionalmente más baja en el uso del transporte público.
Como medida de contingencia, la empresa redujo su flota y actualmente opera con solo tres unidades, cuando anteriormente contaba con cuatro vehículos más uno de refuerzo. Esta disminución busca reducir costos, aunque impacta en la frecuencia del servicio.
Ramírez comparó la situación local con la de otras ciudades y remarcó que el margen de maniobra es limitado ante una caída tan pronunciada. Además, confirmó que ya analiza aspectos legales vinculados a indemnizaciones ante un eventual cierre.
Sin subsidios ni alternativas de financiamiento que permitan equilibrar las cuentas, el futuro del transporte urbano en Bella Vista es incierto. De continuar este escenario, la ciudad podría quedarse sin su principal medio de movilidad en el corto plazo.

